Verificación

El papel más caro del comercio internacional es el que nadie leyó.

Un certificado no es una garantía. Es un papel.

Casi todo el mundo compra en China sobre documentos. El certificado llega por correo. El número de norma es el correcto. El sello parece bueno.

Nadie ha pisado la fábrica. Nadie ha comparado ese papel con lo que va dentro del contenedor.

Y cuando algo falla —en la aduana, o dos años después en casa de un cliente— el papel no responde. Respondes tú.

El proceso

Cuatro pasos. Ninguno se salta.

  1. Selección de fabricante

    No trabajamos con quien nos encuentra. Trabajamos con quien encontramos nosotros. Visitamos plantas, comparamos líneas de producción y descartamos casi todas.

    Lo que sale de aquíUna lista corta de tres fábricas, y por escrito el motivo de haber descartado el resto.

  2. Auditoría en fábrica

    Nuestro equipo entra en la planta, en Shanghái. No un inspector subcontratado que manda un PDF: gente nuestra, con nombre, que conoce esa fábrica y vuelve a ella.

    Lo que sale de aquíInforme de auditoría con fotografías fechadas de la línea que fabricará tu pedido.

  3. Certificados cruzados contra el producto físico

    Aquí se cae casi todo. Un certificado correcto puede pertenecer a otro modelo, a otro lote o a otra celda. Lo comparamos con la unidad que tenemos delante.

    Lo que sale de aquíCada certificado —CE, IEC 62619, UN 38.3— atado al número de serie que vas a recibir.

  4. Inspección pre-embarque

    Antes de que el contenedor se cierre. Se revisan unidades, embalaje, etiquetado y documentación de aduana.

    Lo que sale de aquíActa de inspección firmada. Si algo no cuadra, el contenedor no sale.

La prueba

El expediente viaja contigo. No se queda en nuestro archivo.

Si dentro de tres años un inspector europeo te pregunta, la respuesta está en una carpeta — no en la memoria de alguien.

No verificamos gratis y no verificamos rápido. Es la parte lenta del negocio, a propósito.

¿Tienes un pedido en marcha?

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